¿Conoces la historia del steak tartar?

El steak tartar es uno de los platos más de moda actualmente.

Si bien su historia se remonta al siglo XIV, en los últimos tres años ha vivido una explosión de éxito, y todo buen restaurante tiene su receta especial de steak tartar.

El steak tartar es un plato elaborado con carne de ternera muy picada y cruda. Se prepara con salsa Worcestershire, pimienta negra y alcaparras.

Nuestra receta se convierte en un manjar cuando le añadimos el exquisito huevo de codorniz.

La primera referencia histórica al steak tartar se encuentra en El Libro de los Viajes, de Marco Polo. Allí, ya hace referencia a que los nobles preparaban carne cruda con especias y salsa de ajos.

Su procedencia es incierta, habiendo teorías que la localizan en la Polinesia o en Mongolia.

Una de las más habituales es la que dice que esta era la forma en la que los jinetes tártaros (de Mongolia) comían la carne, tras macerarla debajo de la silla de sus caballos mientras cabalgaban.

También en Alemania, en el siglo XV, se preparaba la carne de vaca de esta forma, receta que poco a poco fueron perfeccionando hasta crear la hamburguesa.

steak tartar

Esta receta se hizo mundialmente famosa en 1875, cuando Julio Verne escribió sobre ella en su novela Miguel Strogoff.

Este delicioso plato cuenta con numerosos aficionados, que no se resisten a los encantos de una buena carne cortada a cuchillo.

En Bonavida podrás encontrar unos de los tartares más deliciosos de Barcelona.

Lo preparamos con carne de buey, cortada cuidadosamente a cuchillo, y va acompañado de pan tostado y huevo de codorniz.

Nuestro tartar marida muy bien con vino tinto, pero si eres de más de cerveza también es una estupenda opción.

¿Has probado ya el tartar de buey de Bonavida? Si todavía no has degustado uno de los platos estrellas de nuestra carta, no dejes pasar más el tiempo.

steak tartar

Reserva una mesa llamando al 933 020 960, y disfruta de un plato con una larga historia y un gran futuro por delante.

¡Te esperamos en Bonavida!

 

 

Lo que se comía en los felices años 20

Los felices años 20, una NorteAmérica danzante, a ritmo de chin chin de copas de champagne, trompetas difundiendo notas de jazz, tacones y perlas. La vida pasaba rápida como el aleteo de una pestañas rizadas con rimmel negro, y el tiempo tenía que aprovecharse hasta el último segundo.

El champagne era protagonista absoluto, aunque en las fiestas que a decenas se celebraban abundaban combinados elegantes como el Mint Julep, el Old Fashioned o el Whisky Sour. Para comer se popularizaron los hors d’oeuvre, pequeñas raciones que los camareros pasaban en sus bandejas entre los invitados sudorosos, para que pudieran ir picando con facilidad, y sin mancharse ni detener la conversación o el baile.

Mini sándwiches de queso cremoso o de pavo y queso, canapés de salmón y huevo, bruschetta, Deviled Eggs, boles con caviar, cacahuetes salados, ensaladas o cóctel de gambas… La guinda, también la proporcionaban los pasteles, que vivieron un gran auge: el Carrot Cake, el Red Velvet, el Devil Cake o el Tiramisú.

Pero… ¿a que no sabéis qué famosa ensalada nació en Tijuana, en los años 20? Sí, la que te ha venido inmediatamente a la mente: la César. Dos hermanos de origen italiano, César y Alex Cardini, en su restaurante italiano Cesar’s Place: cuentan que fue Alex quien la inventó la salsa que lanzó la ensalada al estrellato, y la bautizó con el nombre de su hermano. En 1948, César Cardini la patentó y registró a su nombre. ¿Su origen? Casual, surgió de elaborar una ensalada rápida con alimentos que tenían en la cocina: lechuga romana, anchoas, picatostes y ajo. La receta original, nunca incluyó la pechuga de pollo.

¿Te apasionan los años 20? ¿Te gustaría revivir lo mejor de esa década? Súbete a nuestra máquina del tiempo, tenemos una gran sorpresa que pronto te desvelaremos. Mientras tanto, acércate al BonaVida y pide a nuestro bartender, Simone Guido, que te prepare alguno de los cocktails que marcaron esa época: ¡sentirás tu paladar danzar!

Steak Tartar: un origen lejano

A los que nos encanta la carne, la buena carne, sabemos que como mejor se aprecia es con una buena receta de steak tartar: carne cruda pero llena de matices de sabor, melosa, jugosa y deliciosa. Una delicatessen de nuestra gastronomía que no puede ser más sencilla de preparar.

Del steak tartar cuentan dos orígenes: el menos glamuroso lo enclava en los guerreros tártaros, en el s.XVII, que para eliminar la sangre de la carne la sazonaban de un lado y la colocaban bajo la silla de montar. Dos horas después, se repetía la operación limpiando la carne y aplicando la sal por el otro lado. Este rudimentario procedimiento no lo hace especialmente apetitoso, pero también se especula que el origen se enclava en la Polinesia francesa, que ya en el s.XVII tenían muy arraigada la costumbre de consumir carnes y pescados crudos.

Este sabroso plato es ya uno de los platos tradicionales de nuestra cultura, y curiosamente, ya se menciona en el “Libro de Viajes” de Marco Polo, donde describe que la población pobre de Caragian come la carne cruda a bocados, y los nobles, picada y sazonada, pero cruda.

Pero sin duda es la receta, tal cual la cita Jules Verne en su “Miguel Strogonoff” (1875), la que más ha popularizado el steak tartar en Occidente. Y éste es el origen más aceptado, hasta el punto que el mítico restaurante Jules Verne, en la Tour Eiffel, lleva décadas manteniendo este plato en su carta como estandarte de su oferta gastronómica.

Más sencillo (y delicioso), imposible: solomillo picado (a cuchillo), pepinillos, alcaparras, zumo de limón, perejil, pimiento, salsa Worcestershire, mostaza y huevo crudo. Si nos planteamos qué comer en verano, lo tenemos claro: un suculento steak tartar, y te aseguramos que el que preparamos en BonaVida, dejará tu paladar carnívoro boquiabierto. Esta estrella de nuestra carta eclipsará los que has probado hasta la fecha… ¡Es una amenaza!

¿Por qué nos gusta tanto el jamón?

El jamón, concretamente el jamón ibérico, es una de las delicatessen de nuestra gastronomía, y en Catalunya ya no entendemos un pan con tomate sin las rosadas lonchas de un delicioso jamón ibérico, ¿verdad? Para averiguar el por qué nos gusta tanto, nos bastará bucear en la historia de su consumo: ¡parece que lo llevamos en el ADN!

La cría de cerdos, y la producción de jamones nos acompaña ya desde los íberos: el comercio de jamones, embutidos, aceite de oliva y vino era el que mayores beneficios les reportaban. Los romanos, al ocupar la península, no eran ajenos al producto: el cerdo se consumía entero, no sólo el jamón, aunque éste era un lujo exclusivo de las personas más ricas. El jamón elaborado en Roma protagoniza libros y recetarios, y la forma de obtenerlo es muy similar a la técnica utilizada en la actualidad.

En la época medieval el consumo de cerdo y del jamón estuvo vehiculado por los monasterios y conventos: además de cuidar de sus huertos, cada año solían criar algún cerdo. Conforme los cristianos fueron reconquistando terrenos en el sur en los s.XII y XIII, la ganadería trasladó a sus reses a esas zonas, ricas en praderas y bosques, y los campesinos fueron paulatinamente accediendo a la cría, recuperando las matanzas y la fabricación de jamones y embutidos para los pueblos y aldeas.

Generación tras generación, ni el cerdo ni el jamón dejaron de ser actores principales de nuestra dieta: en los s.XV y XVI, con la llegada de la imprenta, se pueden encontrar numerosas referencias al jamón en los libros de cocina. Actualmente, España es el principal productor mundial, y el primer consumidor de jamones y paletas curados.

El jamón ibérico, además de sabroso, contiene proteínas de alta calidad, con todos los aminoácidos esenciales, ácidos grasos insaturados y una gran fuente de vitaminas B1, B6, fósforo, hierro, potasio y zinc. Además de ser muy digestivo y sano.

Por estas razones, pero sin duda porque un buen jamón es lo más delicioso del planeta, en BonaVida le rendimos un justo homenaje, haciéndole protagonista de 3 de nuestras tapas estrella: el jamón ibérico y el surtido ibérico (jamón, lomo, chorizo) acompañado de pan con tomate, y la focaccia con jamón ibérico, mozzarella y rúcula- como puedes ver en la foto-.

¿Salivando? Acércate a BonaVida y pregunta a Simone, nuestro bartender, qué rico cocktail puede ser el complemento perfecto de este manjar.

¿Has probado ya la quinoa?

¿Sabías que la quinoa está considerada como uno de los mejores y más completos alimentos que existen hoy en día? Lo que viene siento un super alimento. Hoy queremos hablarte de los beneficios de la quinoa.

La quinoa es una semilla, ¿lo sabías? Pero tiene tantas peculiaridades que nadie sabe o se acuerda de que es una semilla y muchos piensas que es un cereal, ya que se puede consumir como tal. Esta maravillosa semilla, que algunos denominan pseudocereal, provee además la mayor parte de sus calorías en forma de hidratos complejos, de los mejores que existen para nuestro organismo, pero además, aporta cerca de 16 gramos de proteínas por cada 100 gramos (eso es ideal para las dietas vegetarianas, veganas o bajas en proteínas de origen animal). Y por si eso fuera poco, tiene muy poco contenido graso, tan sólo 6 gramos de cada 100. Y no sólo eso, la quinoa es uno de los cereales con mayor presencia de ácidos omega 6 y omega 3.

Todos estos beneficios de la quinoa han hecho que cada vez sea más popular y se ha convertido en la protagonista de las dietas de deportistas, celebrities y personas que cuidan su alimentación, ya sea por estética o salud. La quinoa además no contiene gluten. Y por si todo esto fuera poco, la puedes preparar de mil y una formas: en ensalada, hervida, haciendo burguers de quinoa..

Por todos estos beneficios es normal que esté de moda y siga ganando cada día más adeptos. Pero, ¿sabías que ha sido siempre un alimento básico en latinoamérica?. Estamos seguros de que vas a adorar este alimento y más cuando te digamos que en BonaVida te lo preparamos, ¡como lo lees! ¿Te subes a la nueva tendencia healthy?

¿Te ha parecido interesante? Pues ven a probar nuestra ensalada de quinoa ecológica con salsa pesto, cebolla lila, germinados de cilantro, setas y flor de pensamiento, ¿te ha entrado hambre? ¡Revisa nuestra carta!