ley seca

Ley seca: la época de menos alcohol y más creatividad

Así es, a menudo el ingenio y creatividad del ser humano se agudizan de manera soberbia en los momentos más complejos o adversos. Algo así es lo que pasó en la famosa prohibición del alcohol que vivió EE.UU. en la década de los años 20 y que se conoció como la Ley Seca (“Prohibition” en inglés), por aquello de que las botellas y surtidores de los bares quedaron vacías ante la imposibilidad de repostar legalmente el bourbon o la ginebra.

Fue en 1919 cuando el gobierno americano decidió vetar la fabricación y venta de bebidas alcohólicas como medida disuasoria ante el creciente consumo de la época. Dicha normativa, duró 14 largos años (hasta 1933) y tan sólo dejaba consumir alcohol con fines terapéuticos.

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Contra lo que pretendían las autoridades, fomentó dos hechos importantes: la formación de mafias y mercado negro alrededor de la venta de alcohol y además, a nivel creativo, a pesar de la veda, fue curiosamente la década donde surgieron más cocktails de los que hoy en día llamamos clásicos, como el Negroni, Whisky Sour o Bloody Mary.

De forma inaudita, la Ley, que procuraba impedir el consumo, logró por ejemplo que en 1925 que sólo en Nueva York se contabilizaran entre 30.000 y 100.000 bares clandestinos. Eran los tentadores y famosos “speakeasies“, locales escondidos donde sí se servía alcohol desafiando las autoridades y que obligó al gobierno a crear patrullas policiales especiales para controlarlos.

Otra de las consecuencias de la controvertida norma que secó los bares norteamericanos, fue el boom de los cocktails. Cuenta la leyenda, que aunque la “mixología” no era algo nuevo, durante esos 14 años muchos bartenders fueron creando nuevos cócteles con zumos naturales, azúcares o refrescos precisamente para enmascarar de esa manera el prohibido alcohol.
Otras versiones insinúan que ese auge vino en cambio por la necesidad de disfrazar el sabor ante la pésima calidad de algunos alcoholes (les llamaban de “garrafón”), provocada por la gran dificultad que tenían las destilerías para fabricar alcohol bueno y no casero, elaborado a escondidas sin las medidas correctas como se debería.

Sea como sea, la controvertida normativa americana, fue un punto de inflexión para el mundo de la coctelería. Y si analizamos las consecuencias, seguramente sean más las positivas que las negativas. No se evitó el consumo pero se perfeccionaron muchas cosas: como la aparición de nuevos cocktails o la mejora de los bares que incorporaron música en vivo para ser más atractivos.

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