jamón con pan con tomate

¿Por qué nos gusta tanto el jamón?

El jamón, concretamente el jamón ibérico, es una de las delicatessen de nuestra gastronomía, y en Catalunya ya no entendemos un pan con tomate sin las rosadas lonchas de un delicioso jamón ibérico, ¿verdad? Para averiguar el por qué nos gusta tanto, nos bastará bucear en la historia de su consumo: ¡parece que lo llevamos en el ADN!

La cría de cerdos, y la producción de jamones nos acompaña ya desde los íberos: el comercio de jamones, embutidos, aceite de oliva y vino era el que mayores beneficios les reportaban. Los romanos, al ocupar la península, no eran ajenos al producto: el cerdo se consumía entero, no sólo el jamón, aunque éste era un lujo exclusivo de las personas más ricas. El jamón elaborado en Roma protagoniza libros y recetarios, y la forma de obtenerlo es muy similar a la técnica utilizada en la actualidad.

En la época medieval el consumo de cerdo y del jamón estuvo vehiculado por los monasterios y conventos: además de cuidar de sus huertos, cada año solían criar algún cerdo. Conforme los cristianos fueron reconquistando terrenos en el sur en los s.XII y XIII, la ganadería trasladó a sus reses a esas zonas, ricas en praderas y bosques, y los campesinos fueron paulatinamente accediendo a la cría, recuperando las matanzas y la fabricación de jamones y embutidos para los pueblos y aldeas.

Generación tras generación, ni el cerdo ni el jamón dejaron de ser actores principales de nuestra dieta: en los s.XV y XVI, con la llegada de la imprenta, se pueden encontrar numerosas referencias al jamón en los libros de cocina. Actualmente, España es el principal productor mundial, y el primer consumidor de jamones y paletas curados.

El jamón ibérico, además de sabroso, contiene proteínas de alta calidad, con todos los aminoácidos esenciales, ácidos grasos insaturados y una gran fuente de vitaminas B1, B6, fósforo, hierro, potasio y zinc. Además de ser muy digestivo y sano.

Por estas razones, pero sin duda porque un buen jamón es lo más delicioso del planeta, en BonaVida le rendimos un justo homenaje, haciéndole protagonista de 3 de nuestras tapas estrella: el jamón ibérico y el surtido ibérico (jamón, lomo, chorizo) acompañado de pan con tomate, y la focaccia con jamón ibérico, mozzarella y rúcula- como puedes ver en la foto-.

¿Salivando? Acércate a BonaVida y pregunta a Simone, nuestro bartender, qué rico cocktail puede ser el complemento perfecto de este manjar.

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